miércoles, 22 de febrero de 2012

EL WRECKING BALL DE SPRINGSTEEN, CLARENCE Y EL CHURRO



Supongo que todos los que conocemos en profundidad la obra en estudio de nuestro ídolo visto el declive compositivo de los últimos años, teníamos pocas expectativas depositadas en una nueva entrega y solo deseábamos su publicación como excusa para el arranque de otra mastodóntica gira que lo trajera de nuevo por nuestros escenarios para revivir pretéritas y maratonianas experiencias litúrgicas, pero lo de este “Wrecking Ball” (2012) se lleva la palma de oro del festival de las decepciones. Porque, como se puede calificar un disco en que de lo poco salvable del hundimiento, la canción que da título al mismo, resulta ser la misma que pudimos oír abriendo algunos de los conciertos del tramo final de la última gira en 2009, haciendo gracia y poco más? Un disco en que los siguientes indultos son para un tema que no pasaría de cara B del aclamado e irregular “Born In The USA” (1984), “You've Got It” y el frecuentado relleno para el directo desde la gira de reunión del ’99, “Land of Hope and Dreams”? Un disco en que el pretendido acercamiento a nuevos sonidos tiene como resultado un “This Depression” propio de unos Pink Floyd inspirados por la carta de ajuste, o un “Rocky Ground” que llega a hacer bueno un engendro como Black Eyed Peas. El resto, descartes de las sesiones con la Seeger Band y del “Working On a Dream” (2008) que harían brillar algo tan aburrido como “Outlaw Pete”, coros góspel insertados a golpe de calzador, una producción ampulosa digna de los denostados ’80 (pero a que suena el aporreo de Max Weimberg?!), un primer single que ya hacía presagiar lo peor, aunque hay que reconocer que su rendición en directo en la última entrega de los Grammy le hizo ganar enteros, y, ya para para concluir el desbarajuste, un aletargante medio tiempo mariachi que suspira por el "Ring of Fire" de Johnny Cash. Quizás sea pues el directo, el que logre rescatar parcialmente estas castañas del desaguisado, aunque no tengo muchas esperanzas puestas en ello, y más teniendo en cuenta que como en cada inicio de gira (y este es precisamente en nuestro país), nuestro hombre viene ilusionado con su nuevo trabajo y dispuesto a hacernos partícipes privilegiados de su menguante talento compositivo. Dicho esto, amo y seguiré amando a Bruce por los siglos, me ha dado demasiado, sin embargo hoy sin saber explicar porqué, a sabiendas de que el churro era inevitable aún habiendo podido contar con su imponente pero testimonial presencia, he vuelto a echar de menos a Clarence.


3 comentarios:

  1. Acabo de leer la entrada de Joserra en su Land y la tuya. Y me estoy acojonando mucho. Resisto a escuchar nada del disco hasta tenerlo en mis manos. Siempre hago eso con Bruce, Neil, Petty y amores del pelo. Pero leyendo vuestra opinion (que es la que me vale, no la de los criticos de turno) me estoy viniendo abajo.

    Soy un irreductible fan de BRuce. Le saco jugo a todo pero todo tiene un limite...

    Esperaré a tenerlo en mis manos y tener una opinion. Esperanzas pocas pero bueno...

    Un abrazo

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  2. Qué pereza me ha entrado tras leer tu post. Creo que de momento lo voy a dejar en stand-by.

    Saludos

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  3. Suena bien ...... tras las ultimas y aburridas entregas parece por lo que dices que al fin ha conseguido un truño a la altura de su imagen publica. No es facil ser Neil Young ....

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