
Mira que resultan unos tipos simpáticos estos Nada Surf. Con su pop de guitarras y sus melodías perfectas han sabido captar una clientela fiel y juvenil, que pasa sin dudarlo por taquilla a cada nueva visita por cualquier sala de aforo medio tanto americano como europeo. España no es excepción, y así ha sucedido en sus tres fechas de este año por nuestro país, Coruña y Madrid primero, Barcelona anoche, en cuya sala Apolo se dieron cita un buen número de esos fans nacionales y foráneos, rendidos al buen viejo indie americano. Los neoyorkinos venían a presentar su última entrega “The Stars Are Indifferent To Astronomy” (2011), el séptimo ya de su discografía, y dieron buena cuenta de él repasando 8 de sus 10 canciones, despegando precisamente con las dos primeras, la vitamínica “Clear Eye Clouded Mind” seguida de la infecciosa “Waiting For Something”.

El grupo ha salido reforzado con la incorporación de Doug Gillard (exGuided By Voices) como segunda guitarra pero, fuera a causa del sonido apagado de la sala (al menos desde nuestra posición) o a las vicisitudes de una noche de domingo con su componente futbolístico compartiendo horario, el concierto no lograba despertar a unos indie heads aletargados que empezaron a asomar cabelleras con “Happy Kid” y “Whose Authority”. Pero al margen de un gélido ambiente de noche de domingo en Apolo, y de la interminable cháchara con el feisbuc de la aburrida muchacha que tenía delante, esos vaivenes de intensidad son un reflejo de lo que me ocurre con los discos de esta banda, hay un puñado de muy buenas canciones de resplandecientes estribillos, otro tanto de correctitas, y un resto de tonadas aburridas que llegan a fastidiarte el random del iPod.

Y eso que estuvieron comunicativos y distendidos tanto el rubio Caws como el “Madricano rastafari” Dani Lorca al bajo, quienes solo tenían parabienes para una sala Apolo que llegaron a comparar con el Ritz de Manhattan (el teatro, no el hotel), pero a un repertorio demasiado irregular le puede llegar a faltar power y sobrar pop, y donde una “See These Bones” te eriza el vello, la sensiblera (que no ñoña) “Blonde on Blonde” suena amorfa, y el primerizo megahit “Popular” aburre hasta el tuétano. Por suerte, el contrapeso lo pusieron una digna versión del “Evolución” de Mercromina que sonó sincera, una vigorizante “The Way You Were Your Head” y un final festivo y participativo con su jodido “Blankest Year”. Pero porque nos gustará tanto gritar a la mínima que nos incitan un sonoro “Fuck It!!???

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